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Efectos del lavado de activos

 

Según el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI*), la reputación de integridad es uno de los activos más valiosos de una institución financiera.

De esta manera, si los fondos provenientes de actividades delictivas pueden procesarse fácilmente a través de una institución en particular, ya sea porque sus empleados o directores han sido sobornados, o porque la institución hace la vista gorda a la naturaleza criminal de dichos fondos, la institución podría involucrarse en una complicidad activa con los delincuentes, o bien, formar parte de la propia red criminal.

La evidencia de tal complicidad tendrá, entonces, un efecto perjudicial en las actitudes de otros intermediarios financieros y de las autoridades reguladoras, así como en los clientes comunes.

En cuanto a las posibles consecuencias macroeconómicas negativas del lavado de dinero no controlado, se pueden citar cambios inexplicables en la demanda de dinero, riesgos prudenciales para la solidez bancaria, efectos de contaminación en transacciones financieras legales, y una mayor volatilidad de los flujos internacionales de capital y tipos de cambio debido a transacciones transfronterizas imprevistas. Además, al recompensar la corrupción y el crimen, el éxito del lavado de dinero daña la integridad de toda la sociedad y socava la democracia y el imperio de la Ley.

Al igual que con la integridad dañada de una institución financiera individual, existe un efecto negativo sobre la inversión extranjera directa cuando se percibe que los sectores comerciales y financieros de un país están sujetos al control y a la influencia de la delincuencia organizada.

Combatir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo es, por lo tanto, parte de la creación de un entorno favorable para las empresas, que es una condición previa para un desarrollo económico duradero.

Con todo, los posibles costos sociales y políticos del lavado de dinero, si no se controlan o se tratan de manera ineficaz, son graves. El crimen organizado puede infiltrarse en las instituciones financieras, o adquirir el control de grandes sectores de la economía, a través de la inversión, o el ofrecimiento de sobornos a funcionarios públicos o gobiernos.

La influencia económica y política de las organizaciones criminales puede debilitar el tejido social, los estándares éticos colectivos y, en última instancia, las instituciones democráticas de una sociedad. En países en transición hacia sistemas democráticos, esta influencia criminal puede socavar dicho proceso. Fundamentalmente, el lavado de dinero está inextricablemente vinculado con la actividad criminal subyacente que lo generó. De hecho, el lavado permite que la actividad criminal continúe.

(*) http://www.fatf-gafi.org/faq/moneylaundering/#d.en.11223